Do not watch alone!
Mulholland Drive y sustos en internet
Este es el texto que escribí para el proyecto storiesbysaba, me apetecía tenerlo guardado aquí. Os animo a que echéis un vistazo a su web si no lo habéis hecho ya.
En su videoensayo My Mulholland, Jessica McGoff cuenta su primera experiencia viendo Mulholland Drive de David Lynch. Era una niña de 13 años interesada en el cine que pasaba mucho tiempo en internet y buscaba películas en la página de IMDb. Allí, encuentra una reseña sobre una película “visualmente excitante y provocadora”, dirigida a un público concreto, solo para entendidos. Empieza a verla pero tiene que parar a los 10 minutos, la escena del mendigo la asusta tanto que no puede continuar. “La escena me ofrecía la promesa de ser perturbadora y no me pude resistir a seguir esa promesa, aun no queriendo lo que me aseguraba que iba a pasar”. Ese susto le recuerda a otro que tuvo con 11 años, cuando se encontró con su primer jumpscare en un video que le envió una persona anónima por Messenger.
Yo también tengo un recuerdo, algo borroso, de la primera vez que vi un screamer en Youtube. No sé qué video estaba viendo pero recuerdo que, hacia el final, apareció de repente la cara de la niña del exorcista mientras sonaba un grito a todo volumen. Tuve que quitar el video, apagar el ordenador y levantarme de la silla. No fue simplemente un susto del que después pudiera reírme, algo en mí sabía que no me iba a poder olvidar de él. Jessica dice que el shock del jumpscare le removió algo más profundo, hacía tangible la posibilidad de un peligro en internet que despertaba la pérdida de control sobre el cuerpo y el entorno. Sin embargo, por mucho que Jessica dejara de ver la película o yo apagara el ordenador, ninguna podíamos des-ver lo visto. No podíamos olvidarlo, ahora éramos cómplices. Volvíamos a internet y caminábamos de nuevo muy cerca del miedo, pero parábamos antes de volver a cruzar el límite. Yo buscaba videos de coches recorriendo una carretera y respiraba cuando se acababa, sabiendo que me había salvado de otro momento de terapia de choque.
Algo cambia cuando te enfrentas a estas imágenes. En el corto, Jessica dice que sus primeros encuentros con la película y los screamers se parecen al momento antes de abrir la caja azul en Mulholland Drive. Al abrir la caja, al ver el primer video, nos precipitamos hacia un flujo cada vez más rápido de posibilidades perturbadoras que se esconden detrás de la calma. Algo parecido sucedía cuando tu compañero de clase te contaba que su primo le había enseñado un video llamado Two Girls One Cup. No podía ser cierto y no querías verlo pero, lo buscaras o no al llegar a casa, no podías olvidar lo que te había contado, lo que habías visto a través de él. Ninguno podemos olvidarnos de ese video y no es solo por su contenido, sino también por el hormigueo de saber que existía la posibilidad de acceder a él si solamente en vez de buscar juegosdechicas.com, hubiéramos hecho click en el enlace que llegaba por mensaje anónimo a tu cuenta de Messenger.
Aún hoy en día no veo videos en YouTube sin deslizar el cursor por la previsualización y asegurarme rápidamente de que no hay ningún clip extraño. Todavía puedo notar esa sensación de desasosiego que me invita a revisarlo antes y a bajar el volumen de mis auriculares. Sin embargo, aunque sea incapaz de ver una película con muchos sustos o no soporte las casas del terror, algo me sigue empujando hacia coger aire, cerrar los ojos y adentrarme en las sombras. Nos pasa a todos, ¿no? En ellas siempre hay algo todavía inexplorado, así podemos no dejar de transformarnos nunca.
Elsa


