Everything is more myself than I am
cumbres borrascosas y brainrot

“Esto es todo lo que tienes que saber antes de ver Cumbres Borrascosas”, “analizamos la polémica de Cumbres Borrascosas”, “Girlies, vayan al cine”, “I don’t want nonchalant, I want this”, “Wuthering Heights - Lessons Yearned: Choose someone who protects you, a man who lifts you up, unwavering loyalty”
Si buscas Wuthering Heights film en TikTok aparece una página de color rojo con videos y edits sobre la película. También puedes darle a un botón, subir un video con el hashtag #cumbresborrascosaslapelícula y se desbloquean marcos exclusivos para tu foto de perfil. Además, hay apartados con los protagonistas donde puedes entrar directamente a ver videos de Jacob Elordi y Margot Robbie en la película y en los estrenos con la banda sonora de Charli XCX. La última cita que he puesto arriba no es de un video de alguien aleatorio, es de la cuenta oficial de Warner Bros UK.
Ayer fui a ver al cine un TikTok de dos horas y cuarto. Intenté tener la mente abierta pero conforme avanzaba la película no podía dejar de fijarme en una cosa, ninguna escena duraba más de tres minutos.
Desde el primer momento la intención está clara, se demuestra con cortes continuos que no aportan nada a la narrativa y que simplemente te muestran otra toma más de aquella escena a la que le vas a hacer captura para subirlo en un carrusel de TikTok y escribir “a love like this or nothing”. Es una película relativamente larga que consigue que en todo ese tiempo no conectes con los personajes sino que simplemente veas la actuación (la sobreactuación) de dos estrellas de cine que dicen frases que próximamente formaran parte del nuevo edit con la canción de I bet on losing dogs de Mitski. Así, también es sorprendente como la estética parece diseñada con Inteligencia Artificial (Frankenstein ya me dejó traumatizada con este tema). Me da miedo su fealdad porque no hay nada humano en ella. Como dijo Pablo, es una película sin alma.
Ya no sea crea una comunidad de personas que dedican tiempo a mirar la película, a encontrar una escena interesante, a editarla, a subirla, a compartir e intercambiar comentarios. Ese trabajo ya lo hace la productora y solo tenemos que dar me gusta o comentar “soy yo literal”. La película pierde toda su relevancia ante la necesidad de generar una red de consumo, que es lo único que la puede mantener viva durante, como mucho, dos meses.
Mientras la estás viendo, parece que te incita a abrir Instagram y a buscar una recopilación de las mejores escenas porque, realmente, eso es lo único relevante. A ver quién ha subido ya una fancam o qué parte es la que ha llamado más la atención (spoiler: en la que le tapa la boca y los ojos, prácticamente falta una voz en off que te indique que esa va a ser la que más me gustas te va a dar si la compartes en tus historias). No me hubiera extrañado tampoco si los subtítulos hubieran ido palabra por palabra. Esto no es una excepción a la norma y no me sorprende ni lo más mínimo. Sin ir más lejos, Saltburn comienza el ciclo de las películas que están basadas puramente en entretener a base de brainrot. He tenido la premonición de que Emerald Fennell o Yorgos Lánthimos van a hacer una adaptación de Lapvona de Ottessa Moshfegh y no sé si podré recuperarme de ello en el caso de que se haga realidad.
Sé que estoy siendo injusta en parte, sé que no está todo perdido, pero esta película está vacía. Mientras pensaba en todo esto viendo ese TikTok en pantalla grande que no podía poner a velocidad x2 recordé que en el documental de Le Tombeau d'Alexandre de Chris Marker había una frase que hablaba de algo parecido. La busqué al llegar a casa, antes de escribir esto.
“¿Recuerdas cómo lloraste cuando descubriste que dos imágenes unidas podían adquirir un sentido? Hoy la televisión inunda el mundo entero de imágenes desprovistas de sentido y nadie llora.”


Elsa, eres mi todo.